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12 de diciembre de 2014

Morella y el botón de arranque

A finales de agosto decidimos que aprovechando el puente del 11 de septiembre nos daríamos un pequeño homenaje dando un pequeño paseo de 3 días en moto.
Para no hacer solo kms encima de la moto, nos pareció perfecto acercarnos a Morella (Castellón), y desde allí hacer alguna escapada a Teruel y dar alguna vuelta por sus alrededores.



Salimos desde Barcelona y en vez de usar la autopista de pago decidimos ir por la tradicional N340 que llega hasta Cádiz (alucinante, debe ser la más larga de España).
No íbamos a ir tan lejos por ella. Al llegar a Tarragona nos desviaríamos hacia el interior para pasar por Falset, Mora de Ebro, Calaceite y llegar finalmente a Morella. Aunque bien pensado, podría ser una buena ruta hacer la N340 entera algún día. Aunque eso si, por lo menos en los tramos costeros de Catalunya hay que armarse de mucha paciencia por la cantidad de tráfico y rotondas que tiene.


Salimos bastante temprano de Barcelona (pero sin madrugar mucho), para hacer ese primer tramo de 300 kms más o menos. La idea era llegar a Morella a media tarde para entrar en el hotel, ducharnos y tener tiempo de ver esta bonita población antes de cenar.
La primera parada fue en El Vendrell. No por cansancio, que no era el caso, si no porque había ganas de meter un café con algo solido al cuerpo. Y así fue. Tranquilamente desayunamos unos cafés y algo de bollería en el centro de la población.
Salimos rumbo Tarragona. Aquí empezó el calvario real con el tráfico y las rotondas. Madre mía. ¿No hay población o cruce sin rotonda en este tramo de la carretera?
Tardamos bastante en acercarnos a Tarragona con lo único destacable el paso por el Arc de Barà. Un arco romano en medio de la carretera J


Circunvalamos Tarragona (otro día vendremos de visita), y continuamos dirección Falset por la N420.
Bonita carretera. Buen asfalto y poco tráfico (por fin), con unos bonitos paisajes a los lados (viñas y olivos continuamente), hasta parar en Falset para comer.
Nos acercamos hasta el centro del pueblo donde encontramos una buena terraza (Hotel Sport), donde avituallar nuestros estómagos. Buena comida, buen precio y mejor trato.
Salimos tras la sobremesa siguiendo la N420 dirección Mora la Nova y Mora d’Ebre, Gandesa, Calaceite (todos estos pueblos con un tamaño, historia y fama respetables), sin parar para coger la N232 hasta Morella, donde llegamos a eso de las 5 de la tarde.
Toma de posesión de nuestra habituación en el hotel El Cid con vistas a la muralla, ducha rápida y excursión hasta la hora de cenar por el pueblo.

Morella es un pueblo que se puede recomendar a cualquier persona para que lo visite. Seguro que no le defrauda (bueno, si buscan discotecas y “rollo” afterhours” seguramente no les gustará). 









Aunque puede ser algo cansado si no se está medianamente en forma o por lo menos concienciado, casi todo lo que hay que ver en Morella está "cuesta arriba".








Castillo, Iglesia, calles empedradas..., muy bonito para pasear sin prisa por el pueblo.
















Cena con tabla de embutidos y quesos de la zona y a dormir. Mañana toca Teruel.



9:00 h. Ya estamos preparados para salir. La ruta no será muy larga, 150 kms de ida y algo parecido de vuelta. Desde Morella a Teruel pasando por Forcall, Mirambel, Cantavieja, Fortanete, Cedrillas y final en Teruel con tiempo para ver el caso viejo y comer tranquilamente antes de emprender el regreso.


Hay amigo, un bonito plan. Sin duda. Pero no hubo forma de hacerlo….
Salimos sin problemas y alucinamos con el paisaje y los pueblos según íbamos dirección Teruel. Increíble rodear Mirambel. Lástima que fuese tan pronto / cerca porque bien vale una parada. Sencillamente espectacular desde la carretera.
Al final paramos en Cantavieja a desayunar al lado de la carretara que nos llevaba dirección Teruel. Un desayuno sin complicaciones: café y pasta. Y ahí comenzó el calvario…..


Nos ajustamos la ropa, casco, guantes… pongo la llave en el contacto… giro a posición “on”, pulso el botón de arranque con la maneta del embrague cogida y… nada.
No pasa absolutamente nada. Ni triste intención de querer arrancar. Nada de nada.
Me quito los guantes y el casco y empiezo a pensar. ¿Qué le pasa? Reviso los cables del manillar y todo está bien conectado y en su sitio. Miro el botón de paro y también está en la posición correcta.
Vuelvo a intentarlo. Las luces se encienden, hace el chequeo de inyección bien. Pulso el botón. Nada. Sigue sin hacer ni amago de querer ponerse en marcha.
Reviso la pata de cabra y su conexión. Está bien. Muevo la moto de un lado a otro con el tapón de gasolina abierto (el depósito estaba lleno pero por si acaso), todo correcto. No entiendo nada. Algo falla y no veo que puede ser.
Por fin me decido y saco las herramientas de la moto para desmontar la piña derecha. Es lo único que me queda por comprobar. Y.. tachánnnnn… ahí está el problema.
Uno de los cables que están soldados al botón de arranque se ha soltado, y los conectores parecen quemados. Se me ocurren dos opciones: hacer un puente para arrancar o llamar al seguro y que manden una grúa. Visto lo visto, opto por lo segundo. Se acabó la ruta hasta Teruel y empieza la ruta a Castellón (en grúa).

Después de una llamada al seguro un tanto larga, y con la ayuda del operador que estaba al otro lado del teléfono llegamos a la conclusión que la grúa de asistencia tendrá que llevarnos al concesionario Suzuki de la Vall d’Uixó. Es el más cercano aunque esté bastante lejos. En fin, que le vamos a hacer.
Llega la grúa de un taller Renault de la zona. Me pregunta qué le pasa a la moto se lo explico y subimos la moto a la plataforma. La asegura bien y nos ponemos en marcha. 


Pero no a la Vall d’Uixó. Mientras hacíamos las operaciones de carga,  me comenta que Castellón está más cerca y que allí hay un concesionario Suzuki. Le comento que en la web no aparece y me confirma que existe, que la semana anterior había llevado un coche a un concesionario cercano y lo había visto.
No sé por qué, pero confío en lo que dice así que partimos hacia Castellón. 3 horas largas de camino en la grúa hasta llegar.
A las 14:30 estábamos delante del concesionario, en un polígono industrial fuera de la ciudad de Castellón bajando la moto y despidiéndonos dándole las gracias por todo y dejando la moto delante de la puerta del taller. Abren a las 16, así que tenemos tiempo para comer tranquilamente por la zona en un bar típico de polígono industrial antes de hablar con el mecánico para ver qué puede hacer.
Puntuales como si fuésemos británicos entramos al taller y le contamos el problema al único mecánico que está allí. Es mal día (viernes), y peor hora (4 de la tarde). Y la solución al problema aún es peor. Se ha de cambiar toda la pieza, cableado incluido, y ellos no la tienen en stock. Habrá que esperar al lunes para pedirla y seguramente hasta el martes no se podrá reemplazar.
Se nos cae el mundo encima. Todas nuestras cosas en el hotel de Morella, sin moto hasta por lo menos el martes de la semana siguiente, y estamos lejos de casa (Barcelona).  Empiezo a pensar alternativas posibles para llegar a Morella, y de ahí a Barcelona. Más tarde ya pensaré como volver a Castellón a buscar la moto.
En fin. Meten la moto en el taller para desmontar todo y ver si puede apañarlo de alguna forma (creo que le dimos mucha pena), y que podamos seguir hoy mismo con la moto. Me dice que pase en 30 o 40 minutos para que le dé tiempo a acabar una moto que entrega hoy mismo y darle un vistazo.
Una hora más tarde pasamos por allí y nos da una gran noticia. La mejor posible.
No tiene ningún recambio, pero tiene otro botón de arranque de otra moto que puede acoplar a la piña. Me pregunta qué hacemos y mi contestación es inmediata. Móntala. Me da igual si no es la oficial. Que los cables vayan soldados desde la nueva pieza a los originales de la moto. Me da igual mientras funcione y pueda volver a casa.

2 horas y media más tarde la moto está montada y reparada.

Y muy bien reparada.

De acuerdo que el nuevo botón no encaja perfecto en su alojamiento.

Pero está bien fijado y funciona perfecto. ¿Qué más podemos pedir? Pago encantado lo que me pide (que además no fue caro), y salimos de Castellón por la CV15 y después la CV12-N232 hasta Morella.



El día no ha salido como esperábamos, pero por lo menos, no ha sido catastrófico.
En el viaje de vuelta volvemos a disfrutar de nuestra moto, de la carretera y de los paisajes hasta llegar al hotel.

Ducha para relajar la mente y el cuerpo después de tanto susto, y a cenar por el pueblo para luego dar un tranquilo paseo. Mañana volvemos a casa y no nos da tiempo para hacer la visita de hoy. No hemos llegado a Teruel y no hemos visto el famoso “Torico”, así que ya tenemos un sitio pendiente en la lista.
Después de levantarnos tranquilamente, ordenar las pocas cosas que llevamos en las maletas y ponernos el uniforme bajamos a desayunar, pagamos la estancia y cargamos la moto para poner rumbo a casa.
Al poner la llave para arrancar la moto me asalta un pequeña duda… ¿arrancará?¿la reparación seguirá funcionando bien? SI. Ningún problema, el motor cobra vida a la primera.
Ponemos rumbo a Alcañiz donde hicimos una breve parada a tomar un café. Bonita población que además estaban de fiesta, así que muy, muy animada.
Continuamos hasta Mequinenza y su famoso embalse donde paramos a comer al lado (pero sin vistas a él), en el interior de una restaurante. Hacía bastante calor como para ponerse en la terraza por buenas vistas que hubiese. Al salir entablo una breve conversación con una persona de la zona y comenta la pesca que hay por allí. Sobre todo los siluros. Esos enormes peces que no siendo autóctonos han proliferado mucho y son motivo por el que muchos aficionados a la pesca se acercan hasta aquí.
Continuamos dirección Alcarrás para una vez allí volver a Barcelona por la A2.

En casa. Después de una buena ruta, aunque algo más accidentada de lo deseable, llegamos a casa sin mayores problemas. Han sido 3 días en total. Corto, muy corto y problemático. Pero un viaje que nos ha dejado un buen sabor de boca al final y pese a todo. Volveremos por esta zona, aunque con otro recorrido. Porque al final, nos queda Teruel en la lista de pendientes…. de esta pareja motera.


En resumen. Unos días de moto por unos bellos parajes y conociendo algún que otro pueblo interesante. Con susto incluido y viaje inesperado a Castellón.

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